
Sonó una canción de moda, no recuerdo ahora si era una marcha o de cual, porque a esa altura del día, saturado de música basura, ya no prestaba atención a lo que sonaba de fondo, pero no faltó quien sacuda un poco la cabeza, actuando sentir el ritmo. Yo lo miré con superación, con frialdad, y entonces él me respondió, dándome a entender que yo le parecía un reprimido: “rebelate, Elian, rebelate”
“Rebelate”… je.
¿Tengo que rebelarme yo, o vos, que el sábado vas a ir al boliche de siempre, al que van todos, a amontonarse como sardinas? ¿Tengo que rebelarme yo, o vos, que vas a bailar la canción que te gusta porque aún no aparece otra más nueva, y siguiendo un pasito preestablecido? ¿Tengo que rebelarme yo, o vos que escuchás la moda, vestís la moda, y vivís la moda, y seguís pensando que estas expresando tu individualidad?
“Rebelate”… je. Pensé que un rebelde era quien vivía bajo sus propias reglas.
Hoy por hoy, señores, no existe persona más rebelde que un nerd.
Todos esos pedantes que se la dan de “jodidos”, que se creen “vivos”, “rebeldes”, no tienen ni idea.
En medio del descontrol y el mundanal ruido característicos de una noche de sábado en la anárquica Resistencia, solo los nerds somos capaces de sacar de la galera un tablero de ajedrez y comenzar una partida que se extienda hasta el amanecer. En medio de una cultura occidental saturada por la pornografía y los mensajes subliminales, subversivos, que se ocultan tras cada letra “x”, solo los nerds somos capaces de sobrevivir durante meses sin sexo, cual camello sin agua en el desierto. Quisiera ver a un “rebelde” poniéndole el pecho a esta vida, je.
Yo creo que uno no toma la decisión de ser un nerd, sino que es algo que está dentro de uno, y el antes y el después está definido por el momento en que te das cuenta de ello, y aceptás tu condición sin renegarla, y sin siquiera pensar por un instante como sería tu vida si la vivieras como una persona “normal”, bajo las reglas de esta sociedad. Una vez que asumís ser un nerd, estás asumiendo el mayor compromiso, y el mayor riesgo que una persona puede tener enfrente. Un riesgo que sin duda ningún “rebelde” tendría huevos para asumir. Y una vez asumido, ya no hay vuelta atrás.
El tradicional “rebelde” se ha transformado en una figura tan estandarizada, que ya no representa nada más que el miedo a no ser aceptado por los demás. A todos les caen bien los rebeldes. Todos quieren ser amigos del rebelde. A todas las mujeres les gustan los rebeldes. ¡El nerd es el que la tiene jodida! Cuando asumís ser un nerd, sabés que en tu vida nada será sencillo. Todo se transforma en un obstáculo a sortear. Siempre vas a tener que remarla. Siempre largás desde atrás. Siempre el camino es cuesta arriba. Porque hoy por hoy, el nerd es sin duda la figura más rechazada por la sociedad. Pero vos te la bancás, porque sos un nerd, y estás orgulloso de ello.
Esa es para mí, señores, la esencia de la verdadera rebeldía.
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