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Pocas palabras

Es una tendencia mundial: el vocabulario de los jóvenes es precario. Se reduce a pocos términos y, encima, utilizan mucho las muletillas y las frases coloquiales.

Según estudios hechos en la Argentina, en 20 años cayó a más de la mitad el número de palabras empleado por la juventud: mientras que en la década del '80 el vocabulario de un adolescente estaba compuesto por algo así como mil palabras, en la actualidad apenas es de 350.

En las décadas anteriores, se le adjudicaba parte de la culpa a este empobrecimiento léxico a la televisión. Hoy, pasa con las nuevas tecnologías: Internet y celulares.

En este sentido, Mirta Susana Mendizábal, titular del Colegio de Fonoaudiólogos Regional Bahía Blanca de la Argentina, sostuvo en una entrevista que “en estos últimos años, los chicos pasan muchas horas en un ciber chateando o jugando con juegos muchas veces violentos que tampoco tienen mucho lenguaje, son fundamentalmente sonidos. Se ha perdido la comunicación con el otro, nos comunicamos a través de una máquina, cuando (en realidad) el lenguaje se aprende de la relación con los otros y es lo que, en definitiva, nos posibilita vivir en sociedad”.

Por su parte, Marcela Mercado Luna afirmó, en un artículo en sitio El Independiente, que los celulares “restringen el espacio destinado a cada texto, y el chat, al ser un diálogo escrito, demanda celeridad en las respuestas para que la interacción gane en fluidez. La consigna es reducir caracteres a lo mínimo indispensable. Entonces, las abreviaturas se vuelven caprichosas, y la ortografía, en aras de simplificarse, transgrede la norma hasta el límite del espanto”.

Un poco más apocalíptico, el presidente de la Academia Argentina de Letras (AAL), Luis Pedro Barcia, tiene una visión bastante pesimista. A fines del año pasado, en una charla con estudiantes en una universidad pública de Buenos Aires, Barcia denunció que hay en la actualidad, “demasiada virtualidad” lo que provoca la pérdida de “contacto con la realidad”, en función del auge de las nuevas herramientas comunicativas que se desarrollaron gracias a la computadora y la telefonía móvil.

Este fenómeno tecnológico, para Barcia, produce un “estrechamiento de la capacidad léxica” que se traduce en la "Generación del Pulgar".

Sin dudarlo, Barcia también disparó: "las nuevas tecnologías con su sistema de simultaneidad por sobre el de linealidad reducen el nivel de atención, de concentración y de argumentación de las personas, alertando un grave peligro porque el virtualismo creciente, en el que se forman las nuevas generaciones, no prepara para la vida".

¿Qué hay más allá?

Las palabras son un nexo entre el pensamiento y la realidad. No contar con un buen bagaje de ellas puede ser nefasto.

"El lenguaje es claramente una herramienta para pensar. Si no se lo tiene, la dominación cultural, ideológica, la escasa representación democrática, el no poder advertir que a través de una falsa promesa les están comprando el voto, ganan terreno", exterioriza Ricardo Regidor, docente universitario.

La titular del Colegio de Fonoaudiólogos Regional Bahía Blanca de la Argentina, indica que "el lenguaje va relacionado con el pensamiento. Nosotros pensamos en palabras, pensamos en lenguaje. Si poseemos una menor cantidad de lenguaje, tenemos también un pensamiento mucho más acotado. Aquella persona que no tiene un buen bagaje de palabras no puede expresarse bien, entonces, tampoco puede pensarlo".

El problema está planteado y es fácil advertirlo. No pasa lo mismo con la solución o las posibles soluciones, si es que existen.

Mendizábal aclara que la escritura y la lectura son "procesos que se adquieren y que tienen que pasar por distintas etapas. Una de ellas es la fijación de las palabras que aprendemos. Y esta incorporación de palabras no ocurre porque otra de las cosas que se ha perdido es la lectura".
Por ahora, todos indican que la solución es leer, leer y leer. Que la escuela sea quien impulse el hábito de la lectura o las ganas de comerse un buen libro, o al menos, unas cuantas páginas. O que los jóvenes lo hagan por sí solos. Pero eso, leer para cargar y enriquecer la mochila propia de palabras nuevas.

Otra alternativa interesante es la que propone Barcia, "estimular el diálogo y la participación ciudadana en asuntos públicos. Hacer uso de los beneficios de las nuevas tecnologías y del poder del lenguaje como inclusor en la sociedad".

Fuente: http://www.psicofxp.com

Tags: jovenes, lenguaje, palabras, pobre

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No dejen de leer la nota del link.

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Un estudio que leí en un diario (extraído de pewinternet.org,) contradice bastante este artículo en algunos aspectos, pero supongo que no se refiere a la juventud argentina sino a la estadounidense. En lo que hacía hincapié es en que los jóvenes distinguen perfectamente cuándo utilizar cada forma de escritura. Por lo que pueo ver a mi alrededor, Seba, eso de "no quiere decir que tengamos la costumbre de escribir así en todos lados", no es del todo cierto.

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Obviamente el lenguaje es algo vivo, pero no es lo mismo evolucionar que involucionar.
Para profundizar el tema, particularmente en Argentina, el libro de Teté Romero "Culturicidio" es muy instructivo.
También pueden pasar por acá → http://arearestringida.ning.com/forum/topics/el-hombre-se-posee-en-la

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