Se sabe que los caminos de la vida se presentan en la Argentina sinuosos y llenos de obstáculos. Pero existe una innumerable cantidad de personas que decide animarse a armar vínculos. Esas personas imaginan que si otros se les unen, el viaje les resultaría más liviano. Cuando este deseo pasa a la acción, hasta el camino más sinuoso comienza a dibujarse más fácil de transitar.
El cómo se arman los enlaces que transforman círculos viciosos en virtuosos no obedece a fórmulas. Sin embargo, una dosis de solidaridad, sinceridad, desprendimiento, goce por ayudar al prójimo y por qué no un poquito de audacia, difícilmente nos alejen de este resultado.
Un hombre sabía que la embajada de Finlandia en la Argentina disponía de un fondo para asistir a los necesitados. También conocía al doctor Abel Albino y su lucha contra la desnutrición al frente de la Cooperadora para la nutrición infantil (Conin) en la provincia de Mendoza.
Fue el ingeniero Víctor Flaker quien decidió unir esas dos puntas. Sabía que estaba en sus posibilidades hacerlo y no dudó en vincularlos. Lo hizo porque sencillamente vislumbró esa capacidad de asistencia puesta al servicio de un hombre como Albino y los enormes beneficios que él lograría hacer con un dinero extra.
Se imaginó el hospitalito del Algarrobal (que forma parte del Conin) con paneles de energía solar, garantizando así la cadena de frío de los medicamentos, que tanto cuesta conseguir, y la energía mínima para que el centro siga funcionando pese a los permanentes cortes de energía debido a su ubicación en una zona rural.
En pocos meses Sari Lehtiranta, primera secretaria de la embajada finlandesa, facilitó los formularios que Flaker llevó a Mendoza (por medio de donaciones se cubrió el pasaje y la hotelería en la provincia), y que Albino adjuntó a las carpetas con la trayectoria de Conin. Esta información llegó a Finlandia para ser revisada por la Cancillería, que finalmente aprobó una ayuda de aproximadamente 7500 euros.
Un sueño cumplido
En octubre último comenzó esta parte del sueño, que se cumplió sólo cinco meses más tarde. A pesar de que tenía total libertad para elegir dónde hacerlo, el doctor Albino compró en Finlandia los paneles solares para el hospital, y hoy el sol de ese país brilla en Mendoza.
Los costos de la colocación de los paneles se abarataron debido a la donación de mano de obra de los empleados de la empresa de energía de Mendoza. Es por esa razón que incluso sobra dinero. "El efecto es contagioso -dice Abel Albino-, la gente se acerca muchas veces cuando ve que las cosas marchan, que la obra sigue, que no bajamos los brazos. Ahí es cuando confía y da lo mejor de sí".
Víctor Flaker asegura que la importancia de esta gestión radica en que el dinero que llega a la Argentina proviene de los impuestos del pueblo finlandés. El aporte tiene el consentimiento de la sociedad, es decir que se trata aquí de gente que ayuda a gente. "En Finlandia se estudió muy bien el caso y los antecedentes de Albino, luego se decidió destinar estos fondos de cooperación a Conin. Este mecanismo jerarquiza la obra del doctor Albino ya que funciona como una especie de auditoría. Uno de los principales problemas que tienen los países que cuentan con fondos de ayuda es identificar proyectos que sean sostenibles, serios y confiables", cuenta Flaker.
Finlandia destinó a proyectos cooperativos el año último 479,2 millones de euros del PBI; 20.000 euros fueron para la Argentina, pero este año se piensa invertir cinco veces más.
El amigo alemán
Otros seres también se interesaron por los niños desnutridos. Un caso emblemático fue el del ex embajador alemán en nuestro país. Hans Hulrich Spohn, que se cruzó con el doctor Albino en un coloquio, y menos de seis meses después dialogaron por horas en Tucumán. El entonces embajador venía siguiendo la trayectoria del médico argentino y le pareció que ese cruce no era casual. Lo llamó por teléfono y le ofreció 50.000 euros si lograba abrir Conin en Tucumán, seguro de que eso ayudaría a comenzar a transitar el camino de la recuperación de tantas necesidades alimentarias. "Acuérdese que hay un Conin central que tiene también muchísimas necesidades", dijo Albino conocedor de que mucho no siempre es más y seguro de que no es una cuestión de abrir centros, sino que puedan ser sostenibles y capaces de cumplir su misión.
Spohn redobló la apuesta y envió también fondos a Mendoza, además de mencionar que quería seguir vinculado a Conin más allá de su puesto, como ser humano sensible a las necesidades del otro. El círculo virtuoso comenzaba a funcionar. La Fundación de Tucumán, a cargo del reconocido empresario limonero Vicente Lucci ya está disponiendo de todo lo necesario para arrancar con este sueño.
La acción llama a la acción
La Cooperadora para la Nutrición Infantil comenzó hace diez años con el sueño de tener un lugar en dónde enseñar a prevenir la desnutrición, para que no se siga instalando como un cáncer en la sociedad. Subido arriba de una lata de pintura de veinte litros, Albino hablaba con las madres sobre cómo se debe alimentar a un niño para que tenga posibilidades de sobrevivir. Desde esa mágica plataforma les decía también que la ayuda vendría, porque las adhesiones son como hacer el fuego: se comienza con astillas, palitos, hojitas y recién después se prenden los troncos.
Albino logró desarrollar desde entonces una metodología propia, una verdadera logística de la solidaridad. Hace todo lo posible para que el modelo pueda copiarse en los lugares en donde se lo necesita, facilitando todo en el proceso, poniendo a disposición tanto su experiencia como sus amigos.
Es así como hoy Conin Córdoba funciona de la mano de la Fundación Siglo 21; en Rosario, a cargo de la Fundación Camino, y, próximamente, también en Tigre, provincia de Buenos Aires, gracias a la apuesta de la Fundación Renault. Este último centro llevaría el nombre de Cecilia Barrio, la esposa fallecida de Albino y madre de sus cinco hijas.
"Cuando nos contactamos con una empresa o institución nos comprometemos a tener una conducta tal, que siempre puedan estar orgullosos de habernos ayudado. En Conin convergen todas aquellas personas que sueñan con una Argentina grande, rica y poderosa donde vivamos cien veces mejor. Es también un punto de encuentro, suficientes divisiones tenemos ya los argentinos. Conin es de todos los argentinos y extranjeros que quieren al país."
Fuente →
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=528842
Página de la fundación →
http://www.conin.org.ar