Este es un fragmento de un artículo publicado en
www.elamoresmasfuerte.com (qué nombre, eh?) que se titula
"Por qué es Peligrosa la Pornografía en Internet para niños y adolescentes".
Cuando un niño atraviesa el delicado camino entre su niñez y su adolescencia, hablamos del tránsito hacia el desarrollo de la sexualidad, y por ende de uno de los factores de personalidad que más peso va a tener en su desarrollo como individuo. Y es aquí cuando la industria de la Pornografía encuentra un segmento de mercado (intencional o no), que tiene una característica muy atractiva para dicha industria: Los menores son Vulnerables.
La vulnerabilidad es en este caso, que no comporta lo mismo afectar a consumidores con tendencias e intereses sexuales definidos, con fortalezas y autorestricciones morales desarrolladas en su relaci´n con su cotidianidad adulta, que afectar a niños y adolescentes en un periodo muchas veces confuso, donde la autoestima está mediada en muchas ocasiones por la presión del grupo de amigos del colegio, que en ocasiones tienen un control nulo sobre su tiempo libre (solos en casa con una computadora con aceso a internet...).
1. La pornografía puede ser adictiva.
A diferencia con los videojuegos, la pornografía ofrece mil veces más contenidos en línea, es más fácil obtener fotografías o videos pornográficos que hallar un sitio donde descargar un vieojuego en la red.
Si bastase un click para que a través del monitor de una computadora apareciera un paquete de cigarrillos o una cerveza, es obvio que el número de personas adictas al consumo de los mismos crecería en relación exponencial...
La sociedad determinó por algo la restricción a la entrada de menores a los sitios donde se expenden licor y cigarrillos, y a los negocios donde se exhiben películas pornográficas, pero no contó con que ésta última podría llegar directamente a los menores a través de sus computadoras.
Y es ésta facilidad para adquirir pornografía, aunada al efecto gratificante de la excitación sexual y al grado de vulnerabilidad sicológica del menor lo que ha llevado a que uno de los segmentos de consumidores de "pornografía gratuita" sean los menores, lo que supone para la inductria pornográfica, un segmento que a futuro (cuando posea los medios económicos en su vida adulta), comprará sus productos.
2. La adicción a la pornografía es una espiral hacia la perversidad.
La pornografía como estímulo generador de excitación pierde fuerza por sobreexposición.
A diferencia de los menores, la mayoría de adultos tienen límites sexuales bien establecidos, lo que les lleva a que si bien pueden todo tipo de pornografía, por ejemplo, los claramente heterosexuales evitarán los contenidos pornográficos de caracter homosexual.
Aquellas personas que no incluyen el dolor del otro en lo sexual, evitarán o rechazarán, contenidos donde el sufrimiento y la vejación sean el eje central temático.
No así los menores. En muchos casos el narcisismo heredado de su periodo infantil puede actuar como un elemento que les permitirá observar y excitarse con contenidos de caracter violento sin detenerse a pensar en el dolor del otro.
Los menores pueden aburrirse rápidamente de contenidos pornográficos específicos y buscar "dosis" cada vez más fuertes, es decir, contenidos pornográficos más duros, donde la dureza raya en lo patológico, lo singularmente abyecto o perverso.
El riesgo radica en que exta exposición a contenidos cada vez más patologizantes puede desembocar en desviaciones bien de su objeto de excitación sexual o bien del contexto y la forma de interactuar con el otro.
Creo como psicólgo, que un adolescente de 17 años que ha consumido durante tres años se ha excitado sexualmente con contenidos pornográficos donde la temática central está basada en la tortura sexual y la violación, es un buen candidato a convertirse en un delincuente sexual si halla en su vida adulta la oportunidad y los medios.
3. La pornografía puede activar una parafilia latente.
Los adultos no escapan a este riesgo, los límites de la sexualidad humana en muchos casos están mediados por los límites del mundo conocido, no es raro el casos de hombres que tras una vida normal (heterosexual, pareja estable, familia, hijos) tras hallar en internet contenidos pornográficos no acordes con sus parámetros sexuales, se exciten al punto de menoscabar su vida de pareja y afectar la estabilidad de su familia.
Uno de los condenados por el mayor caso de pedofilia en línea declaró que jamás había tenido tendencias pedofílicas hasta que encontró contenidos de pornografía infantil en internet.
En este sentido el problema no radica en que un adulto vea, descargue, o compre pornografía de la Internet, el problema siempre es: Que tipo de pornografía.
4. La pornografía persigue la tolerancia social ante contenidos considerados como inaceptables.
En general, el caracter "obsceno" en la pornografía está dado por lo que es considerado socialmente inaceptable. Hoy en día revistas como PlayBoy manejan éste concepto ofreciendo un contenido pornográfico aceptado o tolerado socialmente.
Pero en éste camino PlayBoy recorrió un tramo histórico desde una sociedad que no aceptaba el desnudo en medios impresos accesible en negocios respetables (tiendas de revistas), hasta el desarrollo de una compañía sólidamente posicionada, donde ser una Conejita PlayBoy puede redituar para una mujer en oportunidades en el cine comercial (no pornográfico).
Y si la sociedad cambió.. la industria pornográfica actual pretende entonces mediante la proliferación de contenidos de toda naturaleza reescribir los límites de lo aceptable. Cómo? renegociando lo inaceptable por la presencia de contenidos extremos.